La compra online se ha consolidado como una práctica habitual para un número creciente de ciudadanos, incluidos aquellos que hace apenas unos años mantenían una relación más distante con las tecnologías digitales. Prueba de ello es que el 80% de los mayores de 55 años en España ya utiliza Internet, una cifra que representa aproximadamente a 13,3 millones de personas, según el VI Barómetro del Consumidor Sénior de Fundación MAPFRE.

A pesar de esta evolución del perfil digital, muchas plataformas y aplicaciones siguen desarrollándose pensando en usuarios con una elevada familiaridad tecnológica. Como consecuencia, el segmento de población que más crece y que concentra una mayor capacidad adquisitiva continúa encontrando obstáculos para participar plenamente en la economía digital.

Esta falta de sintonía entre las necesidades reales de los consumidores y el diseño de los entornos digitales está teniendo un impacto directo en los resultados de las empresas.

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